domingo, 6 de noviembre de 2011

¿SOMOS LIBRES PARA SER LO QUE QUEREMOS?


No hay una respuesta concreta para este asunto, todo depende de la persona y de la forma de ser y de educar de su familia. Habrá familias más estrictas que obliguen a sus hijos a hacer lo que ellos quieran y habrá otras que se limiten a aconsejar nunca a obligar.Todo depende de la forma de ser los padres. La familia y sobre todo los padres influyen muchísimo en nuestro futuro, ellos son los que determinan el camino que seguirá nuestra vida, y a partir de una cierta edad cada uno ya queda libre para hacer lo que quiera. Los padres parece como que nos encaminan por las vías que ellos desean cuando somos pequeños o adolescentes, está claro que quieren lo mejor para sus hijos pero, ¿hasta que punto los padres pueden condicionar el futuro de un adolescente? Y hablo de adolescentes porque hasta esta edad no tenemos la capacidad de responsabilidad y los padres son los que nos tienen que guiar. Pero llega un momento, y ahora a los 15 o 16 años es la edad de la que estoy hablando, que los padres no pueden o al menos no deberían obligar a sus hijos a hacer lo que ellos quieran.Por ejemplo si un chaval de 15, 16 años que ha acabado la ESO no quiere seguir estudiando, sus padres tienen que entender que es la vida de su hijo y que ya tiene una edad para decidir lo que quiere. Pueden aconsejarlo pero nunca obligarlo.Si el chico es obligado a seguir estudiando lo mas probable es que el chico no sea feliz y que fracase ya que no esta luchando por sus aspiraciones sino por las aspiraciones de sus padres, unos padres que pensaron que obligar a su hijo a llevar una vida que el no quiere llevar es lo mejor para él.

Mi opinión personal es que los padres deben preocuparse por sus hijos,aconsejarlos e intentar lo mejor para ellos pero nunca obligarlos a hacer algo que los hijos no quieran y que pueda influir en el futuro de estos.

1 comentario:

  1. Obligar no se debería hacer en ninguna ocasión, pero cuando ves que tu hijo está tomando decisiones erróneas, a veces hay que imponer tu opinión. Lo siento, pero un chaval con 15 años que quiera dejar de estudiar, tal y como está el mundo, es un suicidio laboral. No soy padre ni quiero serlo, pero si lo fuera (y seguro que tú también) lo vería como una locura de la que tendría que salvarlo.

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